Cada vez son más personas que acuden a consulta aquejados del malestar que les generan el exceso de preocupaciones y temores intensos que se mantienen a lo largo del tiempo. Aunque inicialmente no se identifica como tal, la ansiedad afecta a gran parte de la población, tanto adultos como niños, e interfiere en las actividades diarias, como ir al colegio, el trabajo, relacionarnos con otras personas, conducir…

Aunque no existe una causa concreta para el inicio de la ansiedad, se ha detectado que ciertas experiencias vitales pueden desembocar en su aparición. Algunos de los síntomas propios de la ansiedad son: sensación de nerviosismo, tensión o agitación, sentimiento de peligro, pánico, sudoración, temblores, dificultad para concentrarse, insomnio… Para intentar que estas sensaciones no hagan su aparición las personas con ansiedad pueden intentar evitar enfrentarse a aquello que les genera malestar, lo que, paradójicamente, incrementa la sintomatología ante la situación temida. Además, estos temores suelen ir acompañados de pensamientos automáticos que pueden interferir negativamente en nuestro autoconcepto, al no sentirnos capaces de enfrentarnos a aquello que nos genera un nivel de malestar tan elevado.

Existen diferentes tipos de ansiedad: a las alturas, a los exámenes, a las enfermedades, generalizada, a las tormentas, animales, volar, fobia social… Para todo ello hay solución clínica, desde métodos cognitivos conductuales tradicionales hasta tratamiento con realidad virtual. Este último medio permite superar la ansiedad en menor tiempo y en entorno controlado. Los clientes que deciden optar por este medio como elemento terapéutico tienen menor probabilidad de recaída.

Intentar evitar aquellas situaciones que nos generan preocupación excesiva o temor sólo va a incrementar nuestra ansiedad La ayuda de un terapeuta es fundamental en estos casos para poder hacerle frente a la ansiedad y evitar que se extienda a otros ámbitos de nuestra vida.