Llega el verano y con él las vacaciones de los más pequeños. Ahora dispondrán de mayor tiempo para jugar, ir a la piscina, a la playa… y para aburrirse. Tanto tiempo libre supone que esta emoción hará su aparición en algún momento. Esa mezcla de cansancio y fastidio que surge cuando no tenemos nada que hacer o no hacemos aquello que nos satisface crea la falsa sensación de que el tiempo pasa más despacio, y esto para los niños puede llegar a ser desesperante.

Seguro que si tienes hijos, sobrinos o has estado recientemente en contacto con algún niño o niña habrás escuchado en alguna ocasión la famosa frase: “me aburro”. En ese momento, los padres intentan entretener a sus hijos, utilizando, frecuentemente, la televisión y los videojuegos como solución. Sin embargo, ambos recursos lejos de desarrollar la creatividad de los más pequeños les proporcionan una sobreestimulación que puede llegar a hacer del mundo real un entorno aburrido y sin medios para satisfacernos.

En vez de ser nosotros los que le proporcionemos una actividad para que se entretengan, debemos dejarles a ellos investigar el entorno, valorar las diferentes opciones de las que disponen y decidan qué es lo que más les apetece hacer. Ante el aburrimiento, los niños y niñas deberán utilizar sus propios recursos, o, lo que es lo mismo, desarrollar su creatividad. Entre los múltiples beneficios de la creatividad se encuentra una mayor tolerancia, mayor flexibilidad y mayor capacidad resolutiva ante situaciones adversas. Por ello, es importante que el tiempo de ocio de los más pequeños no esté programado y dé lugar a periodos de tiempo en los que puedan aprender y desarrollar habilidades positivas como un pensamiento propio, imaginación y mayor nivel de autonomía persona, además de las citadas anteriormente.

Si un niño o niña se aburre y nadie de su entorno les propone actividades que hacer, él/ella mismo/a acabará encontrando la forma de entretenerse. Es importante que les otorguemos una oportunidad para hacer las cosas por sí mismos, sin interponernos los demás, de inventar sus propios planes, establecer sus propias metas…en definitiva, de ser creativos. Si quieres ayudar a tu hijo/a a desarrollar esta habilidad pon a su alcance medio y posibilidades para hacer cosas, pero no interfieras en su decisión, deja que sean ellos los que valoren y escojan en qué quieren emplear su tiempo.