A lo largo de nuestra vida nos encontramos ante situaciones que nos generan estrés: un examen en el colegio, un trabajo de la universidad, un proyecto en el trabajo… Ante situaciones que implican un nivel más elevado de exigencia surge una respuesta del organismo tanto física como emocional, o lo que es lo mismo, el estrés, que nos permita resolverla de una forma eficaz.

El problema surge cuando el nivel de estrés elevado se mantiene a lo largo del tiempo. En una circunstancia normal tras resolver la situación que ha requerido de esta respuesta volveremos a nuestro estado normal. Sin embargo, si nos encontramos continuamente ante situaciones que nos generan estrés nuestro sistema biológico se vería dañado y podríamos desarrollar dolencias y enfermedades.

En este articulo os dejamos algunos consejos para manejar el estrés:

  1. No seas esclavo de las opiniones de los demás: En ocasiones nos encontramos ante opiniones constructivas que nos pueden servir como trampolín para mejorar ciertos aspectos de nuestra forma de ser. Sin embargo, la preocupación excesiva acerca de lo que piensan otras personas sobre nosotros puede llegar a atormentarnos e, incluso, paralizarnos. Es importante que aprendamos a relativizar las opiniones ajenas y que nos aceptemos y queramos tal y como somos.
  2. Realiza ejercicio físico: Los beneficios asociados a este tipo de actividades son innegables. Aprovecha cualquier ocasión para incrementar tu nivel diario de actividad. Escoge actividades que te diviertan y te ayuden a alcanzar todos los beneficios de la práctica de ejercicio físico y a desconectar a nivel mental.
  3. Relájate: Hacer ejercicios de relajación nos servirá para despejar la mente, reducir la tensión muscular propia del estrés y a ver la situación desde un punto de vista más objetivo.
  4. Evita el exceso de trabajo: Una excesiva carga de trabajo nos puedo impedir valorar y disfrutar de las cosas realmente importantes de la vida. Planifica las actividades que tienes pendientes, delega en otros, no asumas responsabilidades o trabajo que no te corresponde y aprende a decir “no”. Está demostrado que las personas que mejor se organizan y dedican un tiempo a actividades placenteras tienen menos probabilidad de padecer ansiedad o depresión.

El estrés puede ser beneficioso en determinadas situaciones, pues nos ayuda a completar tareas que de otra manera quedarían incompletas. Sin embargo, debemos evitar hacer del estrés nuestro fiel compañero de vida, o sus consecuencias negativas no tardarán en aparecer. No obstante, acudir a un profesional de la psicología nos servirá para obtener una ayuda ajustada a nuestras necesidades.