A lo largo de nuestra vida nos encontramos con situaciones que nos generan estrés y ansiedad. En estos casos es muy común que surjan los pensamientos negativos. Esta clase de pensamientos tienen una gran carga emocional, surgen de forma involuntaria y tienden a repetirse constantemente mientras estamos preocupados.  Además de ser molestos pueden incrementar la ansiedad que sentimos, entrando, sin darnos cuenta, en un círculo vicioso del que es difícil salir.

Si te sientes identificado/a con lo que acabamos de explicar, te proporcionamos una serie de técnicas que te pueden ayudar a combatir estos pensamientos:

  1. Acéptalos: Cuando aceptamos que nos sentimos de una determinada manera y los pensamientos que le acompañan, éstos perderán fuerza e intensidad. Poco a poco te irás sintiendo más tranquilo/a y podrás valorar los hechos desde otra perspectiva.
  2. La media hora rumiatoria: Elige media hora al día, la que mejor te venga en función de tu horario, en la que podrás rumiar sobre el tema que te preocupa. Durante el resto del día no le debes prestar atención, tendrás tu mente ocupada en otras cosas. Si lo prefieres puedes escribir tus pensamientos, de esta forma podrás observarlos desde otra perspectiva. Con esta estrategia conseguirás tener cierto control sobre ellos.
  3. Practica relajación: Para poder gestionar mejor estos pensamientos os recomendamos el uso de técnicas de relajación con las que poder poner la mente en blanco y reevaluarlos desde otro punto de vista.
  4. No te quedes quieto: Hacer ejercicio físico o dar un paseo nos pueden ayudar a liberar nuestra mente, mejorar nuestro estado de ánimo y relajarnos. Piensa, también, en cosas que te gusten y ponlas en práctica. Intenta rodearte de personas positivas que te ayuden a ver tus preocupaciones desde otro punto de vista mientras realizas actividades que te gusten.
  5. Fomenta la creatividad: Cuando estés sólo/a puedes hacer actividades creativas, como pintar, escribir o tocar un instrumento musical que te ayuden a canalizar tus pensamientos negativos. A través de este tipo de actividades tus pensamientos negativos irán perdiendo fuerza y generaran emociones y sensaciones positivas.

Este tipo de pensamientos  pueden llegar a ser muy molestos pero se puede trabajar con ellos. De esta manera, además, nos conoceremos mejor a nosotros mismos y aprenderemos nuevas estrategias ante situaciones similares.